Aulas sobrepobladas en escuelas con fallas: el doble desafío que enfrentan los estudiantes

El 82.9 % de los docentes consultados por la Asociación Dominicana de Profesores (ADP) asegura que la sobrepoblación de las aulas limita la atención individualizada de los estudiantes, mientras que evaluaciones de la Oficina Nacional de Evaluación Sísmica y Vulnerabilidad de Infraestructura y Edificaciones (Onesvie) revelan que las condiciones físicas de varios de esos espacios también requieren atención.

El estudio de la ADP establece que el 67.7 % de los docentes considera que la sobrepoblación limita significativamente la atención a los alumnos, mientras que un 15.2 % entiende que la afecta de manera moderada. Solo el 14.2 % señaló que en su centro no existe este problema.

Pero la cantidad de estudiantes por aula no es el único desafío. En el levantamiento de Onesvie entregado a N Digital, el 100 % de los centros educativos evaluados presentó algún tipo de patología estructural o no estructural, lo que significa que todos los planteles incluidos en esa evaluación tuvieron alguna condición que debía ser observada técnicamente.

Los hallazgos van desde problemas visibles, como grietas, filtraciones y desprendimientos, hasta situaciones que requieren una evaluación especializada para determinar cómo puede responder una estructura ante un movimiento sísmico.

Más estudiantes y menos espacios disponibles

Mientras 82.9 % de los docentes consultados identifica la sobrepoblación como una limitación para atender individualmente a los estudiantes, existen centros donde parte de sus aulas debe ser evaluada, reforzada o incluso retirada de servicio por las condiciones de la estructura.

Esto puede generar una presión adicional sobre los espacios disponibles: si una escuela ya recibe una cantidad elevada de estudiantes y, al mismo tiempo, debe sacar aulas de funcionamiento para intervenirlas, la capacidad del centro se reduce todavía más.

El problema, por tanto, no consiste únicamente en determinar cuántas aulas nuevas necesita el sistema educativo.

También es necesario saber cuántas de las aulas existentes pueden continuar funcionando, cuáles requieren reparaciones, cuáles necesitan reforzamiento y cuáles deben ser reconstruidas.

Escuelas donde las fallas van más allá de una grieta

Uno de los casos identificados por Onesvie corresponde a la Escuela de Educación Básica María Auxiliadora de la Loma del Chivo, en el Distrito Nacional, un centro que atiende a 512 estudiantes y cuenta con 48 empleados. La evaluación encontró filtraciones en muros, losas, vigas, columnas y áreas del sótano, además de desprendimiento de pañete, grietas, desniveles en juntas de construcción y asentamientos diferenciales en el lado este de la edificación.

Los documentos de Onesvie muestran que la situación no está limitada a un solo centro educativo.

En la provincia San Cristóbal, la institución realizó un estudio de vulnerabilidad sobre 315 escuelas. De acuerdo con sus resultados, 90 fueron clasificadas con vulnerabilidad muy alta y 131 con vulnerabilidad alta.

El levantamiento también registró que 189 de las escuelas habían sido afectadas por tormentas, 159 por huracanes, 158 por lluvias torrenciales, 91 por inundaciones y 36 por sismos, entre otros eventos.

Entre los centros incluidos en el estudio figuran Francisco J. Peynado, América Lugo, Instituto Politécnico Loyola, Luis Oscar Uribe Albert, Alejandro Angulo Javier Guridy, Fernando Cabral Ortega, Promoción Jeringa, Marcos Castañer y Ángela Núñez Fernández, entre otros.

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